Mujeres Empresarias: Un Camino a la Prosperidad
Cinco emprendedoras Endeavor participaron en una conferencia en Washington donde pudieron ampliar sus contactos para seguir desarrollando sus negocios. (www.businesschile.cl)
El emprendimiento puede ser un negocio solitario, confiesa Isabella Jaras, cofundadora de Nutra Bien, una empresa chilena que elabora muffins, galletas y otros snacks. Y para las mujeres, que tratan de compatibilizar trabajo y familia, puede ser doblemente difícil.
Ese desafío -y la prosperidad que pueden aportar a sus familias y al desarrollo económico del país- fue el motivo de una conferencia, organizada en Washington D.C. en octubre pasado por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Al reunir a mujeres empresarias de toda América, el evento buscaba ponerlas en contacto no sólo con potenciales clientes o patrocinadores, sino que también entre ellas.
La conferencia formó parte de la iniciativa Caminos a la Prosperidad en las Américas lanzada en septiembre de 2008 cuando los líderes de América Latinase reunieron en Nueva York con el entonces presidente George W. Bush para desarrollar un programa destinado a maximizar el valor de sus acuerdos comerciales con Estados Unidos. Inicialmente, el plan apuntaba a concentrarse en temas como el fomento de la capacidad comercial; el tema de las mujeres empresarias se añadió posteriormente y uno puede ver que la secretaria de Estado Hillary Clinton está “totalmente comprometida”, señala Julie McPherson, estadounidense que fundó junto a un socio chileno Tiaxa, empresa con sede en Santiago que factura servicios de datos para las empresas de telefonía móvil.
“En las reuniones multilaterales en Washington D.C., a veces hay un montón de cosas secundarias dando vueltas”, afirma, “pero esta conferencia fue concentrada y bien dirigida”.
Ayuda que Caminos a la Prosperidad es “una iniciativa de abajo hacia arriba”, añade. “Esta contemplada como una alianza, no como Estados Unidos diciéndole a América Latina qué va a hacer respecto del emprendimiento femenino”.
Denominada ACCESS, la conferencia abordó problemas comunes para las empresarias incluidos acceso a los mercados, tecnología, capacitación y, por supuesto, financiamiento. Mucho de eso eran terrenos que las cinco empresarias chilenas que fueron invitadas, ya habían cubierto.
Chile está bastante avanzado en muchas áreas si se le compara con otros países latinoamericanos, señala Pilar Marambio, socia de Maraseed, empresa fundada por su padre y hermano que reproduce semillas para la exportación. “Tratamos de no sentirnos así, pero es cierto”.
“Más que con nuevas herramientas, salimos con acceso a una nueva red de contactos”, comenta Michelle Boisier, la fundadora de Araucanía Yarns, empresa que tiñe y exporta lana para tejer. Pero la conferencia también la ayudó a entender cómo volver a concentrar su actual negocio y visualizar el nuevo negocio que quiere crear en el futuro, añade.
Sin embargo, cada una de las cinco empresarias también abandonó el evento con algo más específico: un mentor por un año, financiado por Caminos a la Prosperidad en las Américas.
La mentor de Marambio es una empresaria estadounidense quien abandonó una carrera como contadora para formar una empresa con su marido destinada a la provisión de servicios de gestión para proyectos de construcción. “Como yo, ella trabaja en un área muy masculina y, a medida que nos preparamos para dar un tercer salto en el desarrollo de nuestro negocio, creo que me va a poder ayudar como persona”, dice Marambio.
Isabella Jaras, por otro lado, está buscando algo más concreto. Tras asociarse con un gran fabricante de confites el año pasado, su empresa necesita expandir la producción para sacar partido de la red de distribución de su socio y eso implica innovación y tecnología.
Su mentor es una mexicana que ha vivido por 30 años en California, lugar donde fundó Lulu’s Dessert, empresa que introdujo el concepto de mermeladas preparadas y sobrevivió a pesar de que muchos de sus productos fueron imitados por competidores más grandes. “En muchas formas, estamos en un nivel similar, pero creo que puede ayudarme con la innovación de productos”, dice Jaras.
No obstante, además de acceso a los mercados, el financiamiento, etcétera, las mujeres empresarias, en especial las que recién están empezando, necesitan acceso a otro producto escaso: modelos a seguir. Y en eso, las cinco empresarias locales se dieron cuenta que podían ayudar.
“A veces uno no se da cuenta de lo que ha construido y cuando uno va a un evento de este tipo, uno ve lo que ha logrado”, sostiene Loreto Seguel quien, después de vender Mundo Marino, empresa de alimentos congelados, está empezando ahora una nueva compañía, La Bocatta, destinada a elaborar postres gourmet congelados. “Tal como ahí hay gente que admiramos, hay otras personas para las que nosotros estamos un paso más adelante y podemos dar una oportunidad, ya sea un consejo o, quizás, un contacto”, señala Seguel.
“A menudo estamos demasiado absortos en nuestros negocios, pero concuerdo con Loreto”, sostiene Jaras, “y me vine de la conferencia pensando en lo que tenemos que hacer en Chile”.
Eso es especialmente así cuando no todas las mujeres tienen el mismo acceso a las oportunidades, insiste Marambio. “Nosotras cinco hemos tenido tantas oportunidades, a nivel cultural, social y educacional, que no están abiertas a todo el mundo”.
Las cinco mujeres han recibido ayuda de Endeavor, organización estadounidense sin fines de lucro que promueve el emprendimiento. “Eso significa que ya teníamos el concepto de retribuir, pero lo que queremos hacer ahora es más que eso, queremos tener un efecto positivo sobre al menos otra mujer emprendedora”, afirma McPherson.
Para ese fin, están en el proceso de fundar una nueva organización -Impakta –precisamente para ayudar a empresarias en las primeras etapas de su carrera. El objetivo, señala McPherson, es aceptar como máximo a dos o tres casos en 2010.
No será fácil conciliar eso con las demandas de sus propios negocios y familias, admite. Pero hay ayuda disponible.
Su propio mentor, un experimentado coach ejecutivo, hará una visita a fines de febrero y acordó ayudarles a diseñar un plan de trabajo para Impakta con metas a largo plazo. “Caminos a la Prosperidad en las Américas pagará por su visita y ello cierra el círculo casi del todo”, dice McPherson.
O, quizás, lo abre para diseminar aún más el trabajo que comenzó en Washington.

