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Pioneros en la industria de videojuegos

Esteban Sosnik y Tiburcio de la Cárcova, luego de crear Wanako Games ahora apuestan por Atakama Labs. (Diario La Segunda, 3 febrero 2010).

Tiburcio de la Cárcova (37) y Esteban Sosnik (35) querían ser más que simples emprendedores. Querían ser pioneros. Por eso, decidieron apostar todas sus fichas a crear una empresa que se dedicara a desarrollar videojuegos para el mercado internacional. Una apuesta arriesgada que se llamó Wanako Games, que contó con la sociedad del reconocido empresario Wenceslao Casares y que en apenas cuatro años logró alcanzar éxito suficiente para ser vendida a principios de 2007 en US$ 10 millones a la multinacional Vivendi Games.

Después de la venta, ambos socios tuvieron la oportunidad de seguir trabajando en Wanako, en una posición bastante cómoda. Sin embargo, decidieron dar un paso al lado y hace apenas unos meses decidieron empezar una empresa totalmente nueva: Atakama Labs.

Es una apuesta importante: acaban de cambiarse a una oficina en Vitacura y formaron un equipo de 15 personas que desarrollará videojuegos sociales, para jugar online, con un modelo de negocios distinto al de Wanako. “Antes éramos una productora que trabajaba para grandes empresas, hacíamos juegos por encargo. Ahora hacemos nuestros propios productos, tomamos el riesgo de la financiación y los comercializamos nosotros”, explica Sosnik. De la Cárcova agrega que también hay una diferencia en la forma de distribuir y generar ventas con sus creaciones: “Estamos yendo hacia un modelo donde los juegos salen al mercado casi en forma gratuita, uno busca generar una enorme masa de jugadores y que sólo un porcentaje empiece a pagar a través de servicios de suscripción”.

Ambos saben que asumieron un riesgo al empezar prácticamente de nuevo. “Uno sabe dónde se está metiendo, asume muchas cosas, deja de lado la tranquilidad para volver a este mar ajetreado”, dice De la Cárcova. “Pero es parte de lo que a uno le gusta y hay que estar dispuesto a que te vaya mal. Por eso se hacen apuestas grandes, porque si uno entra tímido, capaz que nunca te pase nada, pero tampoco vas a impactar. Lo que importa es generar revoluciones, y para eso no se puede ser tibio, hay que jugársela”.

Ambos oriundos de Argentina, les gustaba el tema de la tecnología; en un principio no creyeron posible poder trabajar en una industria como la de los videojuegos, que en Latinoamérica prácticamente no existía. Tiburcio estudió Derecho, Esteban trabajó en banca de inversiones, pero se conocieron y se dieron cuenta de lo que realmente querían hacer. En 2002 tomaron sus cosas y se vinieron casi con lo puesto a Chile, el lugar que eligieron para desarrollar su futura empresa. “Necesitábamos un país donde estuvieran las condiciones dadas para crear una empresa a largo plazo, sustentable, con una plataforma que nos diera estabilidad suficiente”, explica Sosnik. “Aquí en Chile había estabilidad económica, seguridad jurídica y un apoyo a la innovación importante”.

De la Cárcova destaca iniciativas como los fondos Corfo al emprendimiento. “Siempre hemos sentido el apoyo de Corfo, han estado muy atentos a lo que hacemos. Chile cuenta con un mecanismo de apoyo súper sólido, mucho más que en otros lados, y sobre todo muy transparente”.

En estos momentos, Atakama Labs está financiado por capitales privados, que incluyen fondos de inversión de la Fundación Copec-UC, Austral y por Wenceslao Casares a través de Meck Ltda., aunque esta vez como accionista minoritario.

Desarrollar una industria de videojuegos ha sido una aventura apasionante, reconocen. “Desde el principio me parecía un desafío alucinante no sólo crear una empresa, sino que ser pionero en una industria”, comenta Sosnik. “Wanako Games generó un ecosistema de otras empresas, y ahora hace poco conformamos la asociación chilena de desarrolladores de juegos y eso refleja que en los últimos tres años ha ido creciendo la industria”.

En diciembre pasado, Tiburcio de la Cárcova y Esteban Sosnik fueron elegidos para integrar la red de emprendedores Endeavor. “Esa red nos está brindando una ayuda muy importante, es invaluable lo que pueden aportar a un emprendimiento joven, sobre todo en las primeras etapas”, dice De la Cárcova.