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Los desafíos de Salvador Said

Salvador SaidEstá cerca de asumir la presidencia de Endeavor desde donde le tocará participar de la nueva etapa que el terremoto abrió al emprendimiento en Chile. (Revista Capital, 12 marzo 2010)

 

 

A full ha estado Salvador Said. Tan ocupado que, finalmente, debimos juntarnos a conversar en su casa un fin de semana en la tarde… Las visitas a las oficinas del banco BBVA y de la Isapre Cruz Blanca y los contactos y reportes sobre el estado de los trabajadores de las empresas en que participa su familia le coparon la agenda; una agenda que a partir de abril añadirá las actividades asociadas a la presidencia de Endeavor que está pronto a asumir.

Como gran parte de los chilenos, Salvador Said vivió el terremoto junto a su familia. Claro que a él lo sorprendió en la V Región y en un sexto piso. Cuenta que fueron momentos intensos, de esos que ponen violentamente frente a los ojos lo frágiles que somos.

También como todos los chilenos, Said tuvo que tender rápidamente los cables a tierra para, en su caso, catastrar el estado de los negocios en que participa la familia y conocer la situación de sus trabajadores. “No he parado”, nos dice al tiempo que nos cuenta que es impresionante el clima de integración que se vive al interior de las empresas.

Es justamente sobre este cambio de escenario y el impacto que esto tiene en el país y los emprendimientos es que fuimos a hablar con él. Su condición de empresario y flamante nuevo presidente de Endeavor, entidad cuya misión es promover el emprendimiento, le confieren autoridad en el tema y una perspectiva que es oportuno conocer.

-El terremoto nos movió el piso y las prioridades como país. ¿Tendremos la suficiente flexibilidad para operar en este nuevo escenario?

-El gobierno que está asumiendo tiene clarísimo que ha habido un cambio en las prioridades y que los temas de expansión del gasto, inflación y otros temas macro que en condiciones normales se abordan de una forma, en esta situación de excepción habrá que dejarlos de lado por un tiempo, ya que va a ser primordial destinar todos los recursos necesarios a reconstruir y poner de pie la capacidad productiva de buena parte del país. Afortunadamente tenemos ahorros y capacidad de tomar deuda, y yo creo que el país sabrá hacer uso adecuado de estas fuentes de financiamiento. El nuevo gobierno ha insistido desde antes del desastre en la necesidad de hacer una gestión de unidad nacional y no me cabe duda de que ahora eso sí ocurrirá. Están los talentos, están las ganas, está la necesidad y toda la energía positiva que ahora emerge, se canalizará en la construcción de un país mejor.

Ese ambiente de recuperación que se generará tendrá como una de las componentes más importantes el empleo. La idea que ya había de crear 200.000 empleos por año se tornará más urgente y, por la necesidad de reconstruir caminos, viviendas, infraestructura, tal vez sea una meta más alcanzable.

-¿Cómo entran en escena los privados? ¿Qué tendría que hacer el Estado para aplanarles el camino y permitirles desatar sus fuerzas virtuosas?

-Una vez restablecidas las condiciones de orden y seguridad, más allá de ciertas demoras iniciales, y entendiendo que el Estado tendrá acá un papel fundamental, gran parte de la tarea que al país se le viene es responsabilidad de los privados.

Ahora, las grandes empresas cuentan con los recursos y (si tienen las certezas de seguridad e infraestructura) van a operar. Lo que nos preocupa en Endeavor son las pequeñas y medianas empresas, los emprendedores, ya que sabemos son actores preponderantes en la generación de empleos. Estos agentes económicos no siempre cuentan con todas las condiciones para funcionar: no siempre tienen los recursos para movilizarse y, además, muchas veces enfrentan escollos. Aquí es de suma importancia generar una agenda conjunta entre los sectores público y privado.

-¿Cómo?

-Para establecer una coordinación adecuada, es de vital importancia nombrar un responsable a cargo de este tema, dedicado exclusivamente dentro de Corfo a sacar esto adelante, en materias como la eliminación de la burocracia, la modificación de la ley de quiebras, nuevos mecanismos de contratación de mano de obra, entre otras. Debemos ser más expeditos en reducir los trámites y acelerar los plazos, ya que en las circunstancias actuales veremos caer y levantarse emprendimientos.

Acá, además, la acción mancomunada de los sectores público y privado será crucial para generar incentivos pro empleo y tributarios para orientar de mejor manera los recursos. Los bancos también jugarán un papel clave, dando facilidades en plazos, aportando recursos y asesorías, enfocando su acción hacia las pymes, etc. Y las grandes empresas, que tienen en las pymes socios en el ciclo productivo, como proveedores o clientes, no se van restar.

Como sea, lo que habrá que hacer primero es un catastro de las necesidades, para identificar las urgencias y los mejores sistemas de apoyo. Ahí se verá si son créditos blandos, capital de trabajo, incentivos tributarios excepcionales o específicos, extensiones de plazos en contribuciones, de pago de IVA, alguna reforma al impuesto de timbres, ver incentivos a la inversión por la vía de la depreciación acelerada, modificaciones al mercado de capitales, etc. Alternativas hay muchas y habrá que identificar las más eficientes.

En esa tarea una fuente de información será la experiencia internacional, de cómo se ha construido legislaciones en naciones exitosas en el fomento del emprendimiento. Yo creo que las nuevas autoridades han estado mirando estos casos exitosos y verán la forma de adecuar esas experiencias a nuestra realidad. Además, creo que la clase política está más sensible que nunca y que pondrá lo mejor de sí para que esas adecuaciones se materialicen rápidamente.

-¿Se necesitan cambios laborales?

-Este es un tema que hay que abordar con criterio y con visión de largo plazo. No podemos perder la oportunidad de ir a los temas de fondo, que se han aplazado por años, como por ejemplo la modernización del Estado, ya que se requerirá una administración eficiente, efectiva y rápida en la toma de decisiones y, dada la coyuntura, se pueden tocar temas que beneficiarán a todos y ayudarán de mejor manera a la reconstrucción y reactivación. El mercado laboral se debe estudiar con la participación de todos sus actores para que lo que se logre vaya en beneficio de todo el país. Se podrán dar facilidades a la contratación, hacer más operativo el teletrabajo, ver el tema de la antigüedad, etc. No sé, son ideas que tendrán que salir de una mesa en donde estén todos representados.

-¿Cómo coordinar esos esfuerzos?

-No tengo dudas de que el nuevo gobierno está pensando en instancias coordinadoras, en las que probablemente la Corfo tendrá un papel relevante, y lo mismo ocurre con el ministerio de Economía. Porque una cosa es contar con los recursos, que pueden estar en la forma de ahorro o capacidad de endeudamiento y otra, tanto o más importante, es hacerlos llegar a quienes los necesitan. Eso exige estar cerca de las pymes y las personas.

-Decías que las pymes son socios de las grandes. ¿Cómo deben proceder éstas frente a esta coyuntura?

-Lo primero que están haciendo las grandes empresas es ponerse en pie y normalizar sus procesos. Hemos visto a muchas muy golpeadas en las regiones más afectadas. Una vez que hagan esto, tendrán que participar de manera activa en el proceso de normalización y reactivación de sus contrapartes, dándole las condiciones, sobre todo a las pymes, para que generen capital de trabajo. Las grandes empresas saben que son socios con las pequeñas, se necesitan, y la clave será facilitar la comunicación, en que los entes gremiales tendrán un papel importante, junto con Corfo y el ministerio de Economía, con comités de trabajo para que las cadenas de abastecimiento no se corten.

-¿Qué saldo dejará esto para la economía del país?

-Es difícil decir que debajo de toda esta tragedia hay una oportunidad y cosas buenas que se pueden aprovechar, pero al final creo que, una vez que decante esto, veremos que ese distanciamiento que se había producido entre las grandes empresas y las pequeñas y medianas se acortará. Creo que nos daremos cuenta de lo importantes que somos todos para la buena salud del sistema. Las grandes empresas, que muchas veces nos sentimos autosuficientes, nos terminaremos dando cuenta de nuestra fragilidad y de la importancia de todos nuestros asociados y de mantener la buena salud de todos los que participan de esta red interdependiente que conforma la economía de un país.

-¿Qué sacas en limpio sobre el país tras estos episodios? ¿Estábamos encandilados con lo del ingreso a la OCDE y nos habíamos olvidado de nuestras debilidades o, por el contrario, esta catástrofe nos reveló como una sociedad fuerte?

-Ni lo uno ni lo otro. Creo que nos enfrentamos a un desastre de dimensiones colosales y que nos está enseñando que aún nos quedan cosas por hacer. Nos vamos a coordinar mejor, vamos a descentralizar los sistemas para responder rápido a las amenazas. Es cierto que se levantaron problemas, pero lo bueno es que la necesidad de solucionarlos subirá en la lista de prioridades. Somos un país de esfuerzo. Históricamente nos hemos enfrentado a la adversidad y hemos salido adelante. La gente no se ha echado a morir, al contrario, cuando he visitado instalaciones, he visto más ganas que nunca de poner el hombro para salir adelante.

-Es cierto lo que dices: esto hará el ambiente general menos confrontacional y más colaborativo. Eso, a nivel país y al interior de la empresa.

-Más que desde el conflicto me gustaría decir que esto que ha pasado ha hecho emerger valores. La unidad, la familia, la solidaridad, etc. Todo va en una sola dirección: sacar lo bueno de cada uno para unirnos como país en pos de una causa común, la reconstrucción. Es posible unir a los ciudadanos tras una meta, mira lo que hizo Mandela en Sudáfrica, pese a la tremenda fractura que tenía esa sociedad. Nosotros por supuesto que lo vamos a lograr.

La misión de Endeavor

Endeavor participará de este ciclo que se abre con Salvador Said como presidente del directorio. La asunción oficial se producirá en un encuentro previsto para principios de abril. Said viene a reemplazar a Sven von Appen en la presidencia dentro de un sistema rotativo según el cual a los distintos directores le ha correspondido encabezar esta organización. Un directorio que hoy componen José Luis del Río, Soledad Saieh, Sven von Appen, Christoph Schiess, Enrique Cueto, Jorge Errázuriz y Jean Paul Luksic, además del propio Said, quien tiene claro el reto que tiene por delante:

-Sin duda que hay un desafío especial en este período, porque la envergadura, la extensión del trabajo es muy grande. Nosotros nos hemos destacado por el apoyo a los emprendedores y por la provisión de una red de servicio. Eso va a ser mucho más demandado en estas circunstancias y, por cierto, haremos lo que esté en nuestras manos para responder adecuadamente. No podemos quedarnos cortos.

-¿Habrá que hacer una red mucho más capilar?

-Por supuesto. La red la estamos desarrollando y la vamos a extender. Pero también creo que seremos importantes para la tarea del gobierno en esta etapa. Si antes ya había en el programa un importante énfasis en el emprendimiento, ahora eso se multiplicará y por supuesto que pueden contar con nosotros para hacer que esa labor sea exitosa. Eso traerá crecimiento, empleo y riqueza al país.

-¿Cómo quedará el estado de ánimo de los emprendedores tras todo esto?

-No hay duda de que su estado de ánimo e instalaciones están golpeados, pero como el emprendedor es por naturaleza un ser que mira de frente los desafíos y los asume, no tengo duda de que saldrán adelante. Gran parte de lo que hacen es enfrentarse a la adversidad y darle solución a los problemas. En la primera etapa necesitarán ayuda, por cierto, pero encontrarán sí o sí la forma de salir adelante.

-¿Qué deben hacer entidades pro emprendimiento, como Endeavor, las universidades y los servicios públicos para ayudar a los emprendedores?

-Nosotros como Endeavor desde antes ya teníamos claro que había que extender nuestra red a todo el país. Ya partimos en el sur con Endeavor Patagonia, que jugará un papel muy importante, y lo mismo queremos hacer hacia el norte. Formar una red que genere un círculo virtuoso, y ese modelo incluye lo que decías: el concurso de universidades, las municipalidades y gobiernos regionales, centros de pensamiento, gobierno, etc. Esto funciona si lo hacemos en serio y de manera cercana a los emprendedores. Sólo así lograremos lo que hace falta y que está al centro de nuestra misión: facilitarles las cosas a los emprendedores, ayudarlos a través de las redes a acceder a la información y a las condiciones para partir y consolidarse.

-¿Se puede añadir una mayor inquietud por la innovación? Muchos negocios, a medida que levanten cabeza, tendrán que repensar sus modelos y ahí puede haber una oportunidad.

-Ciertamente se puede dar eso, cuando los problemas que existían se corregirán, ya que hay que volver a instalar las faenas productivas. Es muy común que las correcciones en las empresas se aplacen en el tiempo porque no se quiere descontinuar las actividades; actividades que, en la medida en que funcionen relativamente bien, se mantienen operativas. Y ahí será clave el apoyo que se les pueda dar a esas personas, en asesoría y recursos.

Además, es muy probable que una vez que las cosas estén más en orden emerjan nuevas oportunidades de emprender. Vendrá un fuerte crecimiento de actividad y consumo asociado a la reconstrucción, y eso potenciará a la pequeña y mediana empresa en la medida en que sepan aprovechar esa oportunidad. Está todo dado para que hagamos bien las cosas: están los recursos, la necesidad de la gente, la voluntad del gobierno, la disposición de la sociedad. Espero que en unos años miremos hacia atrás y veamos que supimos dar un salto, el paso a una nueva escala de productividad e impulso emprendedor, con más y mejores compañías.