Noticias

Emprendedores sin Fronteras busca aplicar innovación socioproductiva en VIII Región

La meta es generar capacidades para que la gente logre un sustento de largo plazo,trabajando en proyectos que no estén bajo el concepto de reconstrucción sino de potenciación.

Cerro Verde (Penco), Llico, Tubul y Tirúa son las primeras caletas de pescadores artesanales de la Región del Biobío que serán apoyadas en sus proyectos de negocio por Emprendendores sin Fronteras, consorcio que pretende aplicar en estas zonas el concepto de innovación socio-productiva, considerando al terremoto y tsunami como puntos de inflexión para mejorar el aparato productivo mediante el aporte de valor y aprovechando las capacidades de emprendimiento y liderazgo ya existentes.

“Todo el esfuerzo de reconstrucción se ha enfocado en reponer infraestructura y a volver al estado previo a la catástrofe. Nosotros estamos orientando los esfuerzos a generar capacidades más potentes para que la gente logre un sustento de largo plazo; y trabajar en proyectos más ambiciosos no bajo el concepto de reconstrucción, sino de potenciación. La ayuda asistencialista, que ha sido poca, no ha motivado a la gente a salir adelante. En cambio, estos proyectos les llenan más el alma y los empujan a surgir”, explica Alan Farcas, director ejecutivo de Endeavor, una de las entidades fundadoras de Emprendedores sin Fronteras.

Potencial emprendedor

La iniciativa surgió, poco después del terremoto, desde Endeavor y la Universidad del Desarrollo (UDD), organismos que en un primer momento hicieron un diagnóstico de diferentes caletas de la VIII Región. Uniéndose al trabajo de otras organizaciones que ya trabajaban en la zona -que habían levantado datos cuyo énfasis estaba en las pérdidas-, aportaron recabando información enfocada en las necesidades, potencial emprendedor y nivel de asociatividad. En total se catastró a más de 1.000 pescadores artesanales.

Con el diagnóstico de la situación, el proyecto creció al sumarse las capacidades y experiencias de Fundación Avina, Fundación Proyecto Propio, Acción Emprendedora y Diario Financiero. Representantes del consorcio viajaron entonces a los sectores de Concepción-Talcahuano, Arauco y Tirúa para obtener cierta información clave para el proyecto: la “fotografía” del estado actual de las caletas; las necesidades que sus habitantes expresaban; el potencial de emprendimiento; y las oportunidades detectadas para intervención.

La información recabada permitió hacer el “corte” y definir que se trabajará en las caletas de Cerro Verde, Llico, Tubul y Tirúa. “El potencial de emprendimiento fue algo tremendamente clave. En algunas caletas los liderazgos no están muy marcados y en otras, hay mucho potencial pero todavía están superando la emergencia. Pero algunas ya se están rearmando empresarialmente y nuestra metodología apunta a apoyar a esas primero para que actúan de referentes a las caletas cercanas y las motiven a cambiar su condición”, explica Carlos Varela, director de proyectos de la UDD.

Apoyar la reactivación de la conservera de Cerro Verde (impulsada antes del terremoto por el propio sindicato de pescadores); cultivar mariscos (choritos, ostras y ostiones), además de potenciar un proyecto de turismo en Llico; apoyar la recuperación del río y promover el desarrollo del cultivo del pelillo en Tubul; y levantar una iniciativa ya existente de productores de anchoa y sardina en Tirúa son las oportunidades detectadas.

Mentorías

Un directorio, un coordinador general, un comité de trabajo de apoyo al coordinador, un jefe de proyectos (encargado de “empujar” las iniciativas), y tres mentores por caleta es el modelo a seguir por Emprendedores sin Fronteras.

Varela explica que Fundacióm Avina y Proyecto Propio definirán un mentor social; en tanto que los otros dos serán de emprendimiento y saldrán de Endeavor y la UDD (ex alumnos). Además, el plan contempla la figura de agentes “buffer”, equipos de estudiantes de la universidad que actuarán como “intermediarios financieros”, ocupándose de definir qué tipo de financiamiento es el más indicado para un proyecto. Por ejemplo, ya hay un equipo en Llico viendo la posibilidad de financiar la recuperación del sistema de cultivo de mariscos a través de Innova Bío Bío.

Paralelamente, dice Varela, planean hacer una campaña para que las empresas se sumen a la iniciativa y apadrinen a estas caletas, apoyando con la construcción de infraestructura de primer nivel, añade Farcas. Y no descartan el levantamiento de recursos ángel a nivel micro, es decir, pequeños montos que actúen como capital semilla.