Endeavor facilita el desarrollo de emprendimientos en las nuevas generaciones.
Gracias al potente proyecto en educación en emprendimiento en el sur de Chile , apoyado por Innovachile se pretende transformar el sistema de educación chileno.
El objetivo es diseñar e insertar un modelo de “educación para el emprendimiento” en los colegios.
La importancia de generar entornos de emprendimientos e innovación desde edades tempranas es la razón por la que por primera vez en su historia, InnovaChile de Corfo ha decidido cofinanciar proyectos que en sus objetivos prometen reformular el actual sistema de educación chileno, insertando espacios para el desarrollo y fomento de estos temas e iniciativas en los colegios nacionales.
Desde el año pasado, InnovaChile está patrocinando cinco propuestas que buscan implementar un sistema de “educación para el emprendimiento” en establecimientos de enseñanza básica y media, iniciativas que si bien representan una inversión total cercana a los S 190 millones (66,45 aporte InnovaChile), constituyen los primeros pasos a nivel público en este tema. El objetivo es diseñar un programa formal para presentarlo al Ministerio de Educación y así intentar modificar los programas de estudios en base a estas experiencias.
“Para tener un real impacto con estos proyectos, no son suficientes los recursos que nosotros podamos aportar, sino que es necesario más de US$ 50 millones para que esto sea masivo y funcione. Por ello es que, una vez concluidos estos programas, queremos compartir sus resultados con el Ministerio”, explica Adrián Magendzo, subdirector de emprendimiento innovador de InnovaChile de Corfo.
Según explica Magendzo, esta nueva línea de trabajo por parte de la entidad corresponde a una nueva dimensión que nació al notar que no bastaba con el traspaso de fondos para que las empresas tuvieran dinero para innovar, sino que hacía falta crear un medioambiente desde fases tempranas que facilitara el desarrollo futuro de emprendimientos en las nuevas generaciones. “Desde algún tiempo estábamos analizando la idea de insertarnos en este tema, pero no sabíamos cómo hacerlo. El diseño del programa que convocó estas iniciativas (Fomento al Entorno Emprendedor), nos ayudó a ver quienes están interesados y están trabajando en estos temas”, añade.
Las metodologías aplicadas
Las universidades Católica de Valparaíso, Mayor y del Desarrollo, junto a Endeavor y la Fundación Trabajo para un Hermano, son las protagonistas de las iniciativas financiadas por InnovaChile. En su mayoría, consisten en sistemas de intervención en los colegios a través de clases y talleres prácticos que incluyen tanto a alumnos como a profesores, porque la intención es generar ambientes proclives al emprendimiento con un ramo específico, o aplicando un modelo “innovador” de enseñanza en todas las asignaturas.
“Generalmente estos proyectos fomentan las habilidades blandas como liderazgo, trabajo en equipo, innovación, creatividad y pensar en grande”, enumera Macarena Carrió, coordinadora del programa que Endeavor, junto a Fundación Chile, están implementando en siete liceos técnicos, con nivel de vulnerabilidad, de Puerto Montt.
Con el programa Factor El, la Universidad Mayor, en conjunto con Empretec Chile, está trabajando desde el 1 de julio con 400 jóvenes de ocho colegios públicos, particulares y subvencionados de la comuna de Lo Barnechea.
“Nuestro objetivo es que los participantes del programa vean en el emprendimiento una alternativa de desarrollo y entiendan que emprender significa hacerse cargo de las oportunidades existentes convirtiéndola en valor y negocios”, explica Mauricio Acuña, director de Factor E! y del programa emprendimiento juvenil de Empretec Chile.
Tanto los resultados finales del proyecto de Endeavor, como los de la Universidad Mayor, serán evaluados bajo los parámetros del GEM (Global Entrepreneurship Monitor), administrado por la Universidad del Desarrollo.
En los casos de la Universidad Católica de Valparaíso, y de la Fundación Trabajo para un Hermano, las intervenciones son realizadas sólo a los docentes que acepten participar de esta iniciativa.
“Los profesores son el vehículo por donde llegaremos a los alumnos, porque al final de esta formación la idea es que los docentes puedan implementar proyectos en sus colegios para generar un impacto y que todo esto no quede sólo a nivel teórico’, advierte Jimena Pascual, coordinadora del programa “diplomado” que la PUCV comenzará a impartir el 20 de agosto.
La iniciativa propuesta por la Universidad del Desarrollo, por su parte, consiste en extender el concurso de emprendimiento e innovación liderado en más de 25 países por Stanford University denominado “Stanfords Global Innovation Tournament Chile” (SGIT) que, si bien no responde a la metodología de los otros programas, sí busca el mismo objetivo ya que pretende alcanzar 500.000 jóvenes de todo Chile y convocar a más de 10.000 estudiantes escolares y universitarios para que participen en él.
Escasez de capital humano
Uno de los temas que preocupa a los protagonistas de estas iniciativas al pensar en la masificación de una “educación para el emprendimiento”, es la disponibilidad de profesionales idóneos para intervenir en los colegios.
“Si se piensa replicar este modelo a futuro, el capital humano que hoy existe es escaso. Incluso nosotros hemos empezado a ofrecer capacitaciones a distintas personas para que puedan hacer las Clases”, dice Sebastián Salinas, director general de Innorus, uno de los proveedores de profesionales para este tipo de proyectos.
Misma opinión tiene Macarena Carrió, quien puntualiza que en esta primera convocatoria de Endeavor no participaron todos los proveedores de recursos humanos adecuados que existían porque quizás “no pensaron en que esto podría tener una escala nacional”.
Carrió añade además, que existe la posibilidad que una vez dados a conocer los resultados de los proyectos financiados por InnovaChile de Corfo ”existan otros grupos, como universidades y empresas que hacen coaching en habilidades blandas, que podrían abrir una nueva línea de negocio para ofrecer este tipo de profesionales”.
Aportando un granito
Si bien esta iniciativa de InnovaChile de Corfo es pionera en el sector público, hay varios proyectos individuales y privados que desde hace años antecedían a esta cruzada por crear entornos para el emprendimiento entre los más jóvenes.
Un buen ejemplo es el realizado por el Colegio Aconcagua de Quilpué, que desde hace cinco años implementaron un ramo obligatorio de emprendimiento desde primero básico a cuarto medio. Eduardo Gómez, profesor que introdujo esta propuesta, fue quien diseñó cuatro metodologías para este tipo de educación y además creó una Feria de Emprendimiento que el colegio realiza cada año.
Codesser es otra de las iniciativas a nivel privado que sirven como_ ejemplo. Se trata de la Corporación de Desarrollo Social del Sector Rural, filial de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), que actualmente cuenta con una red de 21 colegios desde Mejillones a Coyahique, que imparten once especialidades técnicas a 8.800 alumnos bajo un modelo que privilegia tanto el espíritu emprendedor como la capacidad innovadora. Uno de sus logros ha ido la exportación de casi el 90% de la producción agrícola que logran desarrollar cuatro de estos establecimientos.
Momento Cero es otra empresa que ha participado de estas-iniciativas de forma independiente. En cinco años esta firma se ha especializado en la catión de entornos-emprendedores y aunque en un inicio formaba parte del programa de InnovaChile de Corfo, el proyecto no llegó a término.
Sin embargo, afirma Kenneth Gens, gerente general de la firma, para aportar con la visión y misión de los proyectos que se están desarrollando en Chile, Momento Cero organizó y financió un seminario internacional en conjunto con DuocUC que buscaba poner sobre la mesa la importancia de que enseñar y crear en los alumnos y profesores un medioambiente idóneo para el emprendimiento.
Diario Financiero

