Señor Director “el emprendimiento es un camino legítimo y beneficioso para el país”
Fusión LAN-TAM
Hace años que en Chile nos jugamos por la globalización, por la integración a la economía mundial y por abrir nuestros mercados a los mercados internacionales. Es una realidad que hoy debería estar integrada al ADN de toda política y decisión que tomemos en el ámbito público como privado.
Es por esta razón que al evaluar fusiones de empresas no debe usarse el prisma de las economías del siglo XX, sino juzgar su conveniencia a la luz de los desafíos del tercer milenio, donde los actores económicos deben desenvolverse en mercados abiertos, aprovechando economías de escala y conformando alianzas estratégicas. Sabemos que cada vez son más los países que compiten como un todo, apoyando los esfuerzos individuales de sus empresas. Es tarea de todos empujar el carro para llevar al resto del mundo nuestros bienes y servicios, promoviendo así el emprendimiento, la creación de riqueza y empleo en el país.
El desafío está en apoyar este tipo de fusiones y alianzas sin que se perjudique a los nuevos entrantes, a pequeños proveedores o a consumidores, pero con un poco de creatividad estos desafíos son abordables y la evidencia internacional es abrumadora en mostrar modelos exitosos. En ellos se maximizan las oportunidades y se minimizan los inconvenientes, abriendo opciones enormes para que grandes, medianas y pequeñas empresas se transformen en emprendedores dinámicos de escala internacional.
En este sentido, que nuestro país pueda contar con una de las mejores y más grandes líneas aéreas del mundo, es una ventaja competitiva notable para miles de emprendedores que quieren llevar sus productos al mundo.
Habiendo sido presidente de Endeavor y participando en su directorio por más de 10 años, he podido constatar lo difícil que es encontrar nuevos Enriques e Ignacios que, partiendo modestamente con un avión, hayan llegado a crear tanto valor y tantos empleos para Chile. No nos olvidemos que Chile es un país chico, parecido a Suiza, a Holanda, Dinamarca o Finlandia, que quiere jugar en las grandes ligas…
La fusión o alianza que se pretende en este caso debe ser celebrada y apoyada, para que otros vean en el emprendimiento un camino legítimo y beneficioso para el país y cada uno de sus habitantes.
Sven von Appen
El Mercurio

