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Carlos Contreras y Gert Findel, fundadores de AIM Manager y Acid Labs: “Esperamos seguir creciendo ya que lo que hacemos, lo estamos haciendo cada vez mejor”

Si emprender ya es un desafío, imagina hacerlo a los 21 años. Ese fue el caso de los socios de AIM Manager: Gert Findel y Carlos Contreras, que en sus primeros años universitarios apostaron por aprovechar su juventud y lanzarse a construir su propio camino.

Todo comenzó en las salas de la facultad de Ingeniería de la Universidad Católica. Gert y Carlos se conocieron en un ramo de bases de datos e hicieron buen equipo. El complemento de habilidades entre uno y otro hizo que hubiera un buen fit para trabajar, lo que se tradujo en un buen complemento académico.

Un día conversando fuera de la sala de clases, salió el tema del emprendimiento y ambos coincidieron en la idea de armar una empresa. Comenzaron cuatro trabajando, pero a los meses dos se restaron dejándolos solos en el reto de sacar el proyecto adelante.

Si bien Carlos tenía muchas ganas de emprender, era Gert el que tenía una motivación más marcada ya que a sus 21 años, pensaba que el camino tradicional no le serviría. “Yo necesitaba ser emprendedor sí o sí, no tenía habilidades sociales, hoy las he desarrollado, estoy mejor en ese aspecto, pero cuando tenía 21 me parecía a un robot”, afirma.

El complemento que hacían con Carlos, siendo Carlos el arriesgado y Gert el analítico, los llevo a conseguir lo que hoy es una realidad. Con harto trabajo, aciertos y fracasos, a fines de 2006 constituyeron Acid Labs, su primera y reconocida empresa, enfocada en desarrollo de software que hoy cuenta con cerca de 180 trabajadores.

“Para nosotros es fácil trabajar juntos, llevamos 15 años, cada uno tiene su rol bien definido y confiamos mucho entre nosotros. Nuestras dinámicas siguen siendo bien parecidas, yo soy el arriesgado, el que piensa en las locuras y Gert el que las analiza y las aterriza. Eso nos ha funcionado bastante bien” afirma Carlos.

Un día, un cliente les pidió un trabajo en un área que no explotaban mucho: el de las operaciones. Con un bajo presupuesto, hicieron un muy buen producto que le sirvió mucho a la empresa. Fue ahí donde se dieron cuenta que había un mercado desatendido y comenzaron a trabajar.

Fue así como nació AIM Manager, empresa con la que fueron seleccionados Emprendedores Endeavor en 2019, que hoy cuenta con alrededor de 40 trabajadores y un gran potencial de crecimiento. “Lo que hacemos en AIM es atacar una problemática transversal de operar grandes espacios. Contamos con un gran talento, un equipo afiatado y en constante crecimiento”, comenta Carlos.

Precisamente ese crecimiento se traduce en el proceso de internacionalización que están llevando. Con proyectos en Chile, Perú y Colombia, hoy están abriéndose paso en México y planean seguir. Sin embargo, el Covid-19, ha detenido algunos planes ya que el principal mercado de AIM son los centros comerciales, uno de los más afectados por la pandemia.

“La situación si bien nos pegó fuerte, mantuvimos a casi todos nuestros clientes. Ahora el mercado se está reactivando y esperamos seguir creciendo ya que lo que hacemos, lo estamos haciendo cada vez mejor”, asegura Gert.

Uno de los principales valores de AIM y lo que los ha llevado a estar donde están son sus trabajadores. Si bien la empresa recluta personas intelectualmente capacitadas para los desafíos que tienen, les es igual de importante crear equipos compactos, que tengan la capacidad de trabajar en conjunto y sean tolerantes a la frustración.

“Muchas veces los proyectos fracasan no por la calidad del trabajo, sino por el poco enfoque que se les da a los sentimientos de las personas. A lo largo de mi trayectoria he ido aprendiendo y mejorando mis habilidades blandas. Hoy las valoro más que las duras”, asegura Carlos.

Desde sus inicios, la Red Endeavor ha tenido gran relevancia para el crecimiento de AIM. El largo proceso de selección que vivieron, desde el 2015 al 2019, les sirvió de aprendizaje para incorporar varios elementos al engranaje de AIM.

Sin embargo, no es la único, para Gert, “Endeavor ha sido un soporte para rodearnos con gente que nos aporta y también nosotros poder aportar. Eso es lo interesante, que uno recibe, pero también retribuye”.