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Chile Emprendedoras destaca la formación de redes en el empredimiento

«No hay emprendimiento posible sin formar redes». Así de tajante es la conclusión de quienes más saben de fomento a la creación de nuevas empresas, especialmente las que tienen entre sus características apuntar a lograr altos impactos y fuerte crecimiento en relativamente poco tiempo.

Aunque muchos innovadores no lo tienen claro en un principio, convertir una idea en un negocio que funcione requiere desarrollar contactos organizados para conseguir financiamiento, generar planes de negocios, encontrar experiencia valiosa de otros empresarios en el mismo rubro, y para conceptualizar la compañía que se generará a partir de ella.

Un ejemplo: en Silicon Valley, Estados Unidos, un lugar donde los recursos y contactos para llevar adelante nuevas ideas abundan, se ha calculado que sólo para conseguir financiamiento un innovador tiene que sostener alrededor de 40 conversaciones distintas. Incluso los fundadores de Cisco, multinacional que partió con la idea de un matrimonio para comunicar dos puntos en el campus de la Universidad de Stanford, debieron realizar nada menos que 70 conversaciones para encontrar sus primeros recursos financieros.

Esas conversaciones son, precisamente, redes: cada una de ellas, independientemente de si en alguna se consiguió algo concreto, abre un abanico de posibilidades futuras que un buen emprendedor tiene que saber administrar y expandir si quiere tener éxito.

El Programa Chile Emprendedoras, iniciativa pionera en Latinoamérica apoyada por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), coordinada por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y ejecutada por Endeavor, el Centro de Estudios Empresariales de la Mujer, CEEM (UDD-ME), la Potenciadora de Negocios Octantis, de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Mujeres Empresarias, lleva la delantera en nuestro país en el fomento del emprendimiento femenino, debido a que incorpora entre sus principios centrales la formación de redes que sustenten la creación de negocios con potencial de alto impacto.

Las creadoras de nuevas empresas aprenden aquí, con formación y apoyo experto, a generar, mantener y ampliar sus propias redes.

A continuación, expertos, miembros del Directorio de Chile Emprendedoras, entregan las líneas más importantes para comprender y aplicar este requisito para el éxito empresarial:

GABRIEL HIDALGO: «Los emprendimientos son más redes que capital»

El gerente general de la Potenciadora de Negocios Octantis plantea que la construcción de redes tiene una «importancia total» para el éxito de cualquier proyecto de negocio. «Los emprendimientos son más redes que capital. Las ideas nunca vienen completamente listas para convertirse en realidad: cuando un emprendedor hace un negocio, desarrolla un producto y al mismo tiempo construye una compañía, tiene que pensar la forma en que la va a financiar, dirigir y abastecer, cómo rodear el producto de una marca, la manera en que lo va a dirigir, cómo coordinar en conjunto todos estos esfuerzos. Cada uno de estos pasos implica redes y conexiones con otros», recalca.

Incluso la Internet 2.0 y las Tecnologías de la informaciones y las Comunicaciones (TIC) se han subido al nicho de facilitar los contactos y redes para los creadores de nuevas empresas con herramientas como Linkedin, una red social (al estilo de Facebook) en la que se pueden contactar a otros empresarios o eventuales proveedores de financiamiento.

«Las redes parecen una cosa fácil de lograr, pero es trivial. Un integrante de tu red no es simplemente alguien a quien llamas por teléfono a secas: hay que ver los contactos como personas que pueden ser importantes para tu negocio, en una tarea que tiene que ser sistemática», añade.

Octantis, dentro de la estructura de Chile Emprendedoras, busca ir un paso más allá de apoyar directamente nuevas compañías generadas por mujeres: otro de sus objetivos es aumentar el «peso específico» de la mujer en el emprendimiento. «Por ejemplo, un nuevo negocio necesita tutores o consejeros. Entonces, la lógica de Chile Emprendedoras es poner tutoras o consejeras, incluso si la presencia femenina original en la empresa es de 50-50. Cuando necesite inversionistas o miembros del directorio, también buscamos poner mujeres, lo que aumenta la proporción femenina en el negocio», explica.

ALAN FARCAS: «Minimizan los costos de transacción»

Para el director de Endeavor, las compañías nuevas requieren constituir redes para poder acceder a recursos que la banca usualmente no está dispuesta a aportar en principio para emprendimientos que comienzan. «Por eso son un eslabón fundamental en la vida de financiamiento de los emprendimientos, ya que permiten a las compañías nuevas acceder a estos recursos», enfatiza.

«Para crear una red de este tipo existen múltiples formas, desde las muy estructuradas y formales hasta las flexibles e informales. Hoy en Chilé, Corfo financia y apoya a las redes de inversionistas ángeles para que cuenten con una organización mínima que permita mantener un proceso estructurado y ordenado, aumentando las posibilidades de éxito», afirma.

Farcas enfatiza que Chile Emprendedoras, con la participación de Endeavor, actualmente trabaja para facilitar el acceso de las emprendedoras a estas redes de inversionistas ángeles, de manera de minimizar los costos de transacción que existen en este tipo de operaciones. «Se levantó la información y se estructuró un mecanismo para juntar inversionistas y emprendedoras cuando hay potencial de inversión», apunta.

«En Chile Emprendedoras, los componentes del programa trabajan en distintos estadios del desarrollo de las emprendedoras. El principal objetivo es lograr darles un apoyo integral en todo el ciclo de evolución de los negocios, desde su creación hasta la consolidación», añade.

FRANCISCA VALDÉS: «Oportunidad para crear redes de redes»

La directora de Mujeres Empresarias recomienda a las emprendedoras aprovechar todas las oportunidades que las redes de contacto entregan para «nutrirse de ideas, estar actualizada, informada yen contacto con otros para darse a conocer, generando espacios de intercambio y apoyo».

¿Es difícil dar el primer paso? No, pues una vía de entrada ideal es «asistir a los seminarios y actividades organizados por Chile Emprendedoras, participar en las actividades que tienen relación con el mundo de las empresas y el emprendimiento, conectándose con organizaciones y personas del entorno emprendedor y dedicando tiempo y trabajo para «armar la red», detalla.

«Chile Emprendedoras es una oportunidad para crear una red de redes, en la que cada componente del programa aporta su propia red y know how que la en beneficio de miles de emprendedoras de todo Chile. Así, una socia de Mujeres Empresarias tiene a oportunidad de conocer las redes de Octantis y Endeavor», asevera.

OLGA PIZARRO: «Aprendizaje y usar las sinergias» La directora del Centro de Estudios Empresariales de la Mujer, CEEM (UDD-ME), de la Universidad del Desarrollo, resalta la dimensión de aprender a emprender que deriva del máximo aprovechamiento de las redes para las mujeres que inician nuevos negocios. «Son un nexo de comunicación, aprendizaje y colaboración para los emprendedores, donde se encuentran elementos que han sido resueltos por otros de maneras distintas», precisa. La acción concreta primera y más fundamental que cada institución realiza en conjunto en el marco del Programa Chile Emprendedoras «está en el ámbito del encuentro con personas que tienen las mismas necesidades y carencias en el ámbito del emprendimiento. Cuando se emprende, generalmente el que lleva las riendas de su proyecto difícilmente tiene alguien paralelo en quien pueda confiar sus inquietudes o temores», asevera. «Es así como la red permite encontrarse con esos pares y confiar sus inquietudes, sueños y temores. Luego vienen los frentes comunes, cursos, capacitaciones, ferias, alianzas estratégicas, coordinación con otros para lograr proveedores adecuados y enfoques a diversos servicios de clientes focalizados», agrega. Pizarro coincide en el concepto de Chile Emprendedoras como una «red de redes», con el propósito de usar las sinergias que derivan de trabajar con diferentes organismos con un núcleo común.