Blog
  • Compartir
Empresarios de la nueva era

Reportaje Completo – Los grandes de Endeavor presentan sus cartas.

Christoph Schiess, Julie McPherson y Felipe Valdés.

SIGUIENDO LA INTUICIÓN.

imagen-2

Mientras Julie McPherson brillaba en la gimnasia olímpica en su natal Estados Unidos, deporte que practicó desde los seis hasta los 17 años, Felipe Valdés ocupaba su tiempo vendiendo máquinas para hacer ejercicios, pero también disfrutaba conquistando montañas. Valdés es un fanático del andinismo y tiene entre sus triunfos la montaña McKinley, la más alta de Norteamérica. Ambos persiguen los grandes desafíos y se aventuraron con la empresa Tiaxa en el 2000. Pero los buenos resultados fueron esquivos. Tanto así, que dos años después estuvieron a punto de quebrar y más aún, varios de sus socios salieron arrancando tras los malos números. «Con Felipe trabajábamos sin sueldo para poder reflotar el proyecto, e incluso ocupábamos nuestras tarjetas de crédito para pagarle a nuestros empleados», reconoce McPherson. A pesar de tener todo en contra, siguieron adelante. Un buen día, Julie armó sus maletas y partió a Ecuador, aunque sin ningún peso en el bolsillo. «No había dinero ni siquiera para pagar el pasaje», comenta Valdés. Pero ambos confiaban en tener alguna oportunidad. Aunque no sabían el porqué, sólo siguieron su intuición. Y finalmente se asociaron con un partner local en ese país y empezó el camino al éxito. «Ese primer ‘deal’ nos salvó», recalca la ejecutiva. La gran lección, agrega el ingeniero de la Universidad de Princeton, fue que «aprendimos que hay que seguir la intuición y dejar que las cosas fluyan en los negocios». 

Actualmente, Tiaxa no sólo está presente en Ecuador, sino que también llegó a 

Colombia, Perú, México, Panamá y Chile. Mientras el 2008 tuvo una facturación de US$ 5,5 millones, para este año esperan superar los US$ 7 millones, dando empleo a 55 personas. La compañía ha llegado a manejar más de 1.000 millones de transacciones al mes y ayuda a las empresas a crear servicios innovadores, reducir costos, mejorar servicios, acortar tiempos de implementación y mantener negocios a largo plazo. 

Cuenta con dos áreas de negocios, una de infraestructura y la otra interactiva. Uno de sus principales clientes es la telefonía celular. 

Por toda esta historia, el director de Endeavor y dueño de Transoceánica, Christoph 

Schiess, destaca en ellos «su visión y perseverancia. Han partido tres veces. Y la tercera ha sido la más exitosa. Ahora, un problema en Chile es que el fracaso es, a veces, mal visto. Pienso que tanto los emprendedores como los ejecutivos tienen que tener la posibilidad de cometer errores. Lo importante avanzar y ellos lo han hecho».

 

Sven von Appen y Pilar Marambio.

«HOY LAS MUJERES TIENEN PANTALONES»

imagen-3

El presidente de Endeavor y dueño del grupo Ultramar, Sven von Appen, aprecia el valor del trabajo y sobre todo si viene de la tierra. Vivió su niñez en Limache junto a su madre y su hermano Wolf. Tenían una pequeña empresa agrícola donde criaron pollos, gallinas y plantaron tomates para subsistir. En más de una ocasión ha dicho que aprendió a llevar las cuentas con su madre y que «tuvo la suerte de ir a la universidad de Limache con ella». 

Esa misma conexión con la tierra tiene la empresa Maraseed, de la familia Marambio y Bouchet. Corría el año 1992 y en el pueblo de Curacaví, emplazado en medio de la cordillera de la costa, daba sus primeros pasos esta productora de semillas. Hoy es Pilar Marambio la mujer fuerte de la compañía. Llegó a la firma en 1998, luego de terminar su carrera de Ciencias Políticas en la Universidad Gabriela Mistral. «Aunque mi profesión no era de la misma área, podía colaborar en el tema comercial, ya que hablaba inglés y francés», recuerda Pilar Marambio. Al poco andar, se entusiasmó mucho con la proyección que tenía la empresa y decidió perfeccionarse. «Partí a estudiar un MBA en agronegocios a Holanda, para apoyar la gestión financiera y comercial de la empresa. Ahí aprendí el idioma y conocí la cultura», explica. Y el aporte se notó. Hoy Maraseed, dedicada a la producción de semillas híbridas de hortalizas (tomate, zapallo, pepino y pimentón, entre otras), envía el 95% de su volumen a los mercados internacionales, siendo el principal destino Holanda con el 80% de la recepción. Le siguen Francia, Estados Unidos y Japón. Si bien partieron sólo con un centro de producción en Curacaví, donde están sus oficinas, en el 2003 aterrizaron en Arica. «Fuimos los primeros en producir semillas en el Valle de Azapa», confiesa la ejecutiva. Actualmente, la empresa agrícola factura sobre los US$ 5 millones al año y da empleo a 120 personas de manera estable, a las que se suman 350 trabajadores más en temporada alta. 
Von Appen alaba la gestión de Pilar y comenta que «hoy las mujeres tienen pantalones. Tienen más peso y decisión. Además, pierden menos plata, porque son más ordenadas». Si bien el empresario alemán reconoce estas características en Marambio, le aconseja no olvidar el valor del trabajo. «El trabajo es la base, porque un emprendedor flojo, seguramente no va a lograr nada. Luego vienen los valores. Cumplimiento, honestidad, entre otros y, por supuesto, no meter mucha bulla y dedicarse», le recomienda.

 

Jorge Errázuriz y Jorge Pacheco

CON SANGRE MARINA

imagen-4 Si algo une a Jorge Errázuriz, socio de Celfin Capital y director de Endeavor, y a Jorge Pacheco, dueño de Oxxean, es la pasión por hacer negocios, pero también el placer de navegar. El primero se ha transformado en una reconocida figura del circuito yatista criollo, mientras que el segundo ha hecho del mar su gran aliado empresarial. Partió junto a su hermano Ivar pescando artesanalmente -herencia de sus padres- en su querida Isla Tenglo hace ya muchos años, y hoy son dueños de una compañía de servicios marítimos que vende US$ 20 millones al año. Un gran salto para estos emprendedores del sur de Chile, que comenzaron solos y hoy dan trabajo a 210 personas en forma permanente y miran con buenos ojos el mercado internacional, y la gente de la X Región los ve como líderes. Para el vicepresidente de Celfin, los Pacheco son empresarios que hay que destacar: «Han desarrollado una compañía de alto impacto, con posibilidades de crecimiento más allá de la región, incluso fuera del país. Son muy carismáticos». Tanto Errázuriz como Pacheco han disfrutado el placer de navegar cuando el mar está en calma, pero también han lidiado con aguas muy turbulentas. Al menos éste ha sido el panorama durante los últimos meses, en que la crisis financiera y salmonera ha golpeado al país. Y aunque el impacto ha sido fuerte, según Errázuriz, la hecatombe financiera en Chile «no ha sido tan grave. Ha sido profunda, pero muy corta». Muy por el contrario, la industria salmonera ha sido protagonista de una caída de sus ventas de un 50% de un año para otro. «Una verdadera catástrofe», enfatiza el empresario. Pero, a pesar del incierto futuro de esta industria, ambos coinciden en que este rubro podrá sortear el negro panorama. Errázuriz advierte que es tiempo de rescatar las nuevas oportunidades. Para él, «la diversificación es la gran lección. 
El riesgo de tener una salmonera instalada en una sola ubicación es altísima», reconoce. Por su parte, Pacheco agrega que, si bien ellos ya estaban diversificados, «nos pusimos más creativos. Fuimos hace poco a una feria de acuicultura en Brasil y próximamente vamos a ir a Perú y a Ecuador. Exportar lo que hemos aprendido durante 20 años puede ser una gran oportunidad», concluye este gran emprendedor que partió en la década del 70 sólo con pesca artesanal y que hoy cuenta con una flota de barcos, una marina para yates, un puerto para transferencia de carga en Puerto Montt y otro en Puerto Chacabuco. 

 

Wenceslao Casares y Daniel Daccarett.

CON HORMIGAS EN EL CUERPO.

imagen-5 A Wenceslao Casares, su abuela siempre le decía que tenía hormigas en los pantalones, porque nunca se podía quedar quieto. Lo que es cierto hasta hoy. Este director Endeavor global, es uno de los iconos del emprendimiento. Creó Patagon -la corredora de Bolsa Online Argentina- cuando tenía un poco más de 20 años y luego la vendió en US$ 500 millones. Más tarde fundó Lemon Bank, que vendió sólo hace unos días, y hoy está embarcado en Meck Ltda., que se dedica a inversiones en varios rubros. Casares cree compartir el «mismo mal» con Daniel Daccarett, su apadrinado en esta ocasión. «El siempre está pensando ideas nuevas y dándole vueltas a cómo hacer mejor las cosas. Además, no le importan mucho las formas, sino que más el contenido. Allí yo me identifico mucho con él», reconoce Casares, desde San Francisco. Y agrega que le sorprende la personalidad y la energía de Dacarett para inspirar a su gente y liderar a sus inversores. «Es tan divertido que si me hacen elegir entre ir a ver una buena película al cine o tomarme un café con Daniel, no lo pienso dos veces», comenta. Tanto Casares como Daccarett provienen de familias empresarias. Mientras el padre del primero fabricaba sus propias radios para comunicarse desde el campo a la ciudad -vivían en La Patagonia-, el padre del segundo era dueño de la marca de vestuario Hang Ten. De ahí la pasión de ambos por los negocios. «Cuando estaba en la universidad, trabajaba en los Big-John donde conocí a Domingo Castaño, con quien monté Globe, representando a una empresa española que hacía balanzas. Justo salió a ley de tipificación de la carne y vendimos muchas balanzas a supermercados, mataderos y carnicerías», comenta Daniel Daccarett sobre sus inicios. 

Más tarde vendría el turno de las balanzas autoservicio -que fueron muy apetecidas por la cadenas farmacéuticas-, la importación de teléfonos públicos y el protagonismo en la industria del vending. Sin embargo, su último gran negocio es Producto Protegido, una idea que le surgió a comienzos de 2008, luego de una invitación que le hizo Endeavor para visitar Google y que hoy cuenta con más de 100 mil clientes. 

«Es el primer motor de búsqueda 100% chileno», agrega con orgullo. Se trata de un servicio que consiste en marcar artículos con un número de serie único, los que son ingresados a una base de datos a la cual accede el Ministerio Público, los fiscales, Carabineros e Investigaciones. «Me tiene eufórico. Son tantas las cosas que se pueden hacer, que me lo tomo con calma», concluye Daccarett. 

 

Soledad Saieh, Leo Prieto y Francisco Sandoval

NATIVOS DIGITALES

imagen-6 Fue a los 13 años cuando Leo Prieto recibió su primer computador. Se lo regaló su madre, quien solía pasar malos ratos por el poco interés que mostraba su hijo en el colegio. En ese tiempo, Internet era sólo una pantalla negra con letras verdes y no existía ningún indicio del prometedor futuro que se avecinaba. Paralelamente, pero ya en la universidad, Francisco Sandoval, también se familiarizaba con la incipiente herramienta tecnológica. Muy jóvenes le tomaron el sabor al mundo tecnológico y empezaron a participar en licitaciones de páginas web. Ahí se vieron las caras, pero en bandos contrarios. Hasta que decidieron unir fuerzas y lograron su primer triunfo al conseguir la cuenta de LAN. Hace exactamente un año se pusieron pantalones largos y dieron vida a Betazeta, situándose rápidamente en la retina del mercado. Y los números los avalan. En un área como ésta, en que el tráfico define el potencial que tiene el negocio en términos de ingresos, ya cuentan con 12,5 millones de «pages view» y 5,5 millones de visitas únicas. «Hace sólo un año lanzamos Betazeta y ya somos la tercera red de Internet más importante de Chile, después de Emol y de Terra», reconoce Leo Prieto. Y si el primer mes facturaron US$ 2.000, el mes pasado alcanzaron los US$ 60 mil. «Ese es el ritmo de crecimiento que tenemos», recalca Francisco Sandoval. 

Esta dupla ha sabido aprovechar las virtudes de cada uno. Mientras Prieto es una máquina constante de generar ideas y muy hábil con el don de la palabra, Sandoval saca a relucir su experiencia en el mundo matemático, como buen ingeniero comercial. Y a pesar del éxito cosechado en este corto tiempo, sus planes son más ambiciosos. Quieren poner a Chile en el mapa tecnológico internacional. «Buscamos fomentar que nuestro país se convierta en un productor de servicios informáticos», reconocen. En tanto, Soledad Saieh, directora ejecutiva de Ch.ACO, la primera Feria de Arte Contemporáneo, y de Endeavor, mira con muy buenos ojos lo que han hecho estos nativos digitales. Destaca su «visión del negocio, que la tienen desde muy pequeños y que les permitirá soportar muchas caídas». Aun así, les aconseja moverse con cuidado. «En general los emprendedores son tan soñadores, que llegan a ser imprudentes. Si algo les puedo aconsejar a éstos en particular -que pertenecen a un mundo complejo, que va muy rápido y que les exige estar desarrollando constantemente- es que cuando se logran ciertas metas, te puedes dar el lujo de ser prudente. En el fondo, hay que arriesgarse, pero no tanto», explica. 

 

José Luis del Río y Mario Araya.

PENSAR EN GRANDE

imagen-7 Hay que pensar en grande». Firme y categórico es el mensaje que el director de Endeavor y uno de los dueños de Falabella-Sodimac, José Luis del Río, le traspasa a Mario Araya, creador de Kibernum. La historia empresarial del controlador de la automotriz Derco está marcada por el espíritu de crecimiento que le impregna a cada una de sus empresas. «Siempre he pensado que en los negocios uno tiene que crecer todo lo necesario. No puedes depender ni de la escala del país ni del mercado ni de la escala de uno mismo. Nuestro deber como empresarios es que las cosas se desarrollen al máximo. Así se está contribuyendo al país y a dar un ejemplo», agrega. Esa visión es la misma que ha llevado a Mario Araya a transformarse en un emprendedor. Oriundo de Peñablanca -cerca de Villa Alemana-, partió tímidamente a los 10 años vendiendo juguetes en el barrio. «Era un impulso vital que me motivaba a hacer negocios», recuerda. Ya en su adultez, ingresó a la carrera de Ingeniería Civil Informática en la Universidad Federico Santa María, donde por lo general hacía labores de ayudantía. Una vez titulado, trabajó durante tres años para el Bci y a la par daba forma a su incipiente empresa ligada al mundo tecnológico. Después de varios intentos -y haciendo uso de una buena mezcla de pasión, perseverancia y prudencia-, finalmente en 1991 nació Kibernum, dedicada a desarrollar softwares y a proporcionar el servicio de outsourcing de profesionales en tecnologías de la información. Y sus resultados han sido más que prometedores. «El 2008 cerramos un ciclo de cinco años en que pasamos de US$ 2,7 millones en ventas a US$ 21 millones… Crecimos cerca de 8 veces», cuenta con entusiasmo Mario Araya. Por esa razón, tiene su mirada puesta en el potencial que ofrece la compañía en los mercados internacionales. «Queremos llegar a España, un destino muy interesante, donde los costos horas hombre son el doble de los de acá. También nos interesa Perú, donde el mercado de tecnologías de información es como la mitad del nuestro», agrega. Y es que Kibernum tiene una meta clara: llegar al 2013 con ventas por US$ 100 millones. «Son ambiciosos», reconoce José Luis del Río. Y ya están trabajando para ello. «Estamos en un plan estratégico que lo están desarrollando tres profesionales extranjeros, a través del programa de Endeavor -EMBA- en que nos están entregando un plan de trabajo concreto para el 2009 para alcanzar nuestro objetivo», concluye el emprendedor. 

 

Kathleen Barclay y Jorge Nazer

SEGURIDAD A PRUEBA

imagen-8 Jorge Nazer siempre está pensando en hacer negocios. Ya en su época universitaria organizaba fiestas en el centro de Santiago. Después quiso probar suerte importando motos usadas desde Japón, luego trajo las bicicletas Trek y, cuando se fue al sur, instaló un jardín infantil. Sin lugar a dudas, tiene un abultado currículo de emprendimiento, que saltó al estrellato cuando creo ALTO (Acción legal total) en junio de 2005, aunque en rigor la fundó en 2003 en Puerto Montt. Este abogado de profesión se inspiró en la reforma procesal penal chilena y en su experiencia en la ciudad de Nueva York, con la ley de «Tolerancia Cero», para lanzar este novedoso servicio que se dedica a controlar las pérdidas por robos y fraudes en las empresas. Y sus resultados han sido interesantes. «En cinco años, hemos logrado reducir en un 50% las pérdidas por este tipo de delitos en conjunto con nuestros clientes, fiscalía y otros importantes actores», reconoce Jorge Nazer. Aun así, este empresario, que trabajó en Puerto Varas en el programa «Jóvenes Servicio de Chile», que buscaba fomentar el trabajo en el servicio público, no olvida su difícil comienzo. «Partimos con cero pesos», advierte. Pero su minuto de fama vino cuando cerró un contrato con D&S, después de haber realizado en conjunto un plan piloto durante dos años. «Eso nos validó como negocio», comenta Nazer. Así fue como rápidamente se fueron sumando clientes de varios rubros a su lista y hoy es el principal actor del retail teniendo a empresas de la talla de Falabella, Paris, Ripley, Fasa y Parque Arauco, entre otras. Y si ese hecho fue importante en su historia profesional, más lo ha sido, reconoce, el aporte familiar. «El primer gran salto de mi vida fue casarme con mi mujer, Francisca Ramírez, quien me apoyó y me permitió hacer varias locuras antes de formar ALTO», enfatiza. Para Kathleen Barclay, presidenta del Consejo Asesor de Endeavor, Jorge Nazer es un gran ejemplo claro de emprendimiento. «Ve oportunidades por todos lados. Pero más allá de verlas, ha sido capaz de aprovecharlas de manera enfocada y también con pocos recursos», reconoce. Y le recomienda, sobre todo, «buscar bien los socios, pues ésa es una decisión muy estratégica para poder crecer con su compañía». 

Este año, ALTO se vistió con pantalones largos y atravesó fronteras. Llegó al mercado colombiano, donde trabajan 15 personas, lideradas por un gerente chileno. Pero Nazer quiere más. «Aspiramos a ser una empresa de talla mundial», enfatiza. De ahí que ya tenga sus ojos puestos en Estados Unidos y Europa. 

 

José Ramón Gutiérrez y Alberto Gana

VOLVER A EMPEZAR

imagen-9

A sus 28 años, José Ramón Gutiérrez, director de Endeavor y presidente ejecutivo de Multiexport, era un gran aventurero. Vivía en contacto con la naturaleza. Apenas ingresó a la salmonera, tuvo la fortuna de participar en las exploraciones que se hacían en lanchas chilotas, recorriendo los canales del sur del Golfo Corcovado. Era toda una odisea, que lo llevaba a maravillarse con los paisajes a cada instante. Cuando conoció al arquitecto Alberto Gana y al periodista Felipe Howard, dueños de Latitud 90, supo que tenían varias cosas en común. Esta compañía es pionera en otorgar servicios relacionados a experimentar con la naturaleza. Nació en 1997, pero en la práctica empezó a funcionar dos años más tarde, cuando Gana dejó su cargo en una oficina de arquitectos y Howard terminó su permanencia en el programa Servicio País en Chiloé. En esos años, tenían otros socios con quienes compartían un pasado escolar en el Colegio Notre Dame, semillero de los scouts en Chile. 

Con un capital de $ 900 mil y ubicados en una oficina en el tercer piso del Teatro Oriente, se lanzaron a la conquista del mercado. Al comienzo, fueron tiempos muy difíciles en que, a veces, «no daba ni para pagar los sueldos», dice Gana. Pero decididos a probar suerte participaron en una feria de turismo en Londres el 2002, donde cerraron el negocio que cambiaría su destino y que les permitió llegar al millón de dólares. «Cerramos con la agencia de viajes Nuba y ahí vino nuestro salto cuántico», recuerda el empresario. Dos años más tarde, hubo un reordenamiento interno y entró Nicolás Boetsch, ex socio de Bazuca, quien murió en un trágico accidente a comienzos del año pasado, golpeando fuertemente a la compañía. 

Gutiérrez destaca en ellos la fuerza para salir adelante frente a un hecho como ése. «Sobreponerse a un golpe de esa magnitud, cuando una empresa es pequeña y está en esa curva de la vida empresarial, en que requiere el máximo potencial de sus socios fundadores, es algo muy importante. O te hace grande o te destruye. Y ellos salieron fortalecidos», advierte. Y les aconseja «ir delineando el negocio hacia un tamaño superior». Hoy se respiran nuevos aires en Latitud 90. A pesar de la crisis actual, pretenden replicar Las ventas del año pasado, que fueron de US$ 6 millones. Y por supuesto, seguir creciendo. Quieren aumentar su cuota de mercado en las tres áreas donde participan: turismo, educación y empresas, además de saltar a América Latina en dos años más.

 

Fuente Poder y Negocios.