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Éxitos, fracasos… y éxitos de Trabajando.com, Emprendedores Endeavor

Emprendieron, Lo perdieron todo Y volvieron a emprender. Confiaban en que su proyecto era bueno. Hoy están en once países y planean listarse en el Nasdaq.

Juan Pablo Swett y Felipe Hurtado no eran grandes amigos. Coincidieron en el matrimonio de la hermana de Hurtado y descubrieron que tenían algo en común: ganas de hacer un negocio propio utilizando una plataforma que en ese entonces era escasamente conocida: internet.

Renunciaron a sus trabajos y se embarcaron en un proyecto que en 1999 parecía una locura, ya que los portales de internet aún no tenían fuerza en Chile. Ellos querían crear uno que prestara un servicio. “Estábamos en plena crisis asiática, entonces el tema del desempleo era importante”, dice Hurtado. Tras un par de meses madurando la idea, invirtieron US$ 50 mil para desarrollar el proyecto, dinero que provino de sus propios ahorros y de aportes familiares. En agosto de 1999 comenzó a funcionar Trabajando.com, que hoy es líder en el mercado de búsqueda de trabajo por Internet en Chile, está presente en 11 países, factura US$ 4,5 millones al año y proyecta llegar al Nasdaq en 2013.

Cuando comenzaron, una habitación de la casa de Felipe Hurtado hizo las veces de oficina. El primer mes ingresaron al sistema 35 mil currículos. No generaban ingresos porque el servicio era gratuito para personas y empresas. La apuesta de los fundadores era vivir de sus ahorros y empezar a cobrar a las empresas al año siguiente. En 2000 un fondo de inversión (ILH) se interesó en Trabajando.com, capitalizó la empresa en US$ 450 mil, quedándose con el 33% de la firma. El acuerdo incluía comenzar un plan de internacionalización. Ese fue el inicio de un período nefasto para la empresa.

Comenzaron a operar en Argentina, Perú, Colombia y Venezuela. Los fondos aportados por el ingreso de ILH alcanzaban para un año. Transcurrido ese período, no sólo no hubo más dinero, también fueron víctimas de una estafa -externalizaron la fuerza de ventas y la empresa contratada falsificó los contratos- y por si fuera poco, ingresaron al mercado Laborum, Jobshark, Farox y Bumeran. La competencia era dura y Trabajando.com estaba con números rojos. ¿El resultado? Swett y Hurtado tuvieron que cerrar las operaciones internacionales, despedir a sus 50 empleados (hasta las sillas y computadores sirvieron para indemnizarlos) y volver al mismo punto de partida. “Fue difícil quedarnos solos de nuevo. Nuestros familiares nos decían ‘miren, esto no resultó, vayan a trabajar’, pero decidimos seguir”, relata Juan Pablo Swett.

El padre de Felipe Hurtado, (Jorge Hurtado) junto a dos socios (Jaime García y Ricardo Walker) aportaron $12 millones para reflotar el negocio, se quedaron con un 4% de la firma.

En 2002 se recuperaron. Comenzaron a cobrar a las empresas por publicar sus avisos y reposicionaron la marca a través de la entrega de semanarios con ofertas laborales en el Metro. “Junto a familiares y amigos repartíamos desde las 6 de la mañana. Con Felipe nos íbamos al metro Las Rejas, para no pillarnos con los ejecutivos de las empresas que después nos recibían para venderle nuestro producto”, cuenta Swett.

Pero el gran empuje vino en 2003, cuando se ganaron una licitación de Universia para convertirse en la bolsa de trabajo de las Universidades. Crearon portales diferentes para cada universidad, que usaban la imagen de la casa de estudios pero todos conectados con la tecnología de Trabajando.com, lo que permitía que si una empresa publicaba un aviso, éste se replicaba en todos los portales universitarios.

Este modelo de “comunidades de empleo” fue tan exitoso que en 2006 el 95% de las universidades chilenas lo había implementado y hoy día lo usan 700 universidades en todo el mundo. Además se replicó a otras áreas: municipalidades y empresas también querían sus propios portales de empleo gestionados por Trabajando.com.

En 2004, la creación de un área de consultoría, aportó nuevos ingresos y los socios pudieron comprar a ILH su participación, retomando el control total de la firma.

Luego vinieron ferias laborales y el ingreso de nuevos socios. En 2006 Empresas El Mercurio SAP entró a la propiedad y actualmente posee el 33% de la empresa. En 2008 el grupo Santander, a través de Universia, se quedó con otro tercio de la compañía. Eso permitió desarrollar un plan de inversión de US$ 15 millones hasta 2014. El plan contempló el inicio de operaciones en 11 países, proyecto que está en plena ejecución en este momento y, según los fundadores, con buenas perspectivas.

El Mercurio