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Los nuevos emprendedores

Eduardo Novoa

Eduardo Novoa

Perfil de quienes se lanzan a buscar su destino fuera de las empresas establecidas. (La Tercera. 5 de junio 2009.)

Los nuevos emprendedores

* Representan cerca del 22% de quienes optan por buscar su camino lejos de las empresas establecidas. Son jóvenes entre 18 y 34 años que, con apenas dos años de experiencia, se lanzan a conquistar su porción de mercado.


La mamá de uno de ellos les prestó una oficina hasta que le pudieran pagar el arriendo, el papá de otro les regaló los primeros muebles y el del tercero los ayudó a arreglarla para que empezaran a operar. Eso fue en 2003, cuando junto a dos compañeros de universidad, el ingeniero Ignacio Canals (28) formó la empresa Lemontech, cuyo primer trabajo fue desarrollar la página web de la Fundación de Ingenieros de la UC.


Ellos, los tres, son parte de la nueva generación de emprendedores en la que, además, las mujeres están teniendo un rol cada vez más preponderante. Jóvenes que, de acuerdo con uno de los estudios más extensos de medición de emprendimiento en 60 países que es realizado por GEM (Global Entrepreneurship Monitor), comienzan a buscar su propio camino entre los 18 y los 34 años (cerca de un 22% del total de emprendedores, de acuerdo con GEM), y que muestran notorias diferencias con quienes enfrentaban el dilema de independizar- se hace sólo dos décadas.


Si antes los emprendedores estudiaban carreras tradicionales y tras 15 años en una empresa, recién se lanzaban con un proyecto propio, ahora las cifras hablan de cambios: los jóvenes pasan, en promedio, sólo dos años trabajando antes de lanzarse a la aventura personal.


En Chile, las cifras de emprendimiento son positivas y a nivel global también. En las mediciones internacionales aparece como el primer país (n°26 de 64) en figurar después de las economías más desarrolladas como Suecia, Estados Unidos, Australia o Japón. Y aunque, en promedio, los emprendedores nacionales bordean los 40 años, los jóvenes son en la actualidad un segmento importante.


“Hoy hay un sueño distinto, hay más afán de ser independientes. Está más cercano ser dueño de una empresa propia, hay más libertad, más búsqueda de control de destino. No sólo de qué quiero vivir, sino qué quiero hacer…”, explica Eduardo Novoa, consultor de Endeavor Chile, entidad internacional que identifica a emprendedores de alto potencial y les da una red de apoyo para que sus proyectos se concreten.


Con conocimientos claros acerca de sus destrezas y deficiencias, este grupo sub 34 “desarrolla capacidades y trabaja arduamente para afrontar los riesgos que van a tomar”, comenta Patricio Cortés, director del Centro de Emprendimiento de la Universidad del Desarrollo. En esos términos, además, la sociedad está mirando cada vez con mejores ojos la experimentación de jóvenes emprendedores que, en promedio, han trabajado como máximo dos años y tienen poca experiencia laboral. De hecho, según el reporte de GEM del período 2007, el 67% de los chilenos piensa que emprender es una buena decisión de vida.


Pero apostar por un proyecto personal no es fácil. “El mayor riesgo en la universidad es que la opción alternativa es casi ver televisión, entonces ese tiempo es el que dedicas a emprender. En cambio, cuando creces, cada vez es más caro: dejas de ganar los sueldos que les pagan a tus amigos”, comenta Canals sobre los riesgos de su opción que lo tiene ahora, por ejemplo, en proyectos de desarrollo de distintos ámbitos, como la creación de licencias médicas en el marco del plan de modernización del Estado.


Sin embargo y aunque parezca le contrario, según Novoa, estos emprendedores no toman riesgos innecesarios e los asumen calculadamente. Y según resultados de las investigaciones de la Universidad de Cambridge, al comparar empresarios regulares y emprendedores, ambos toman las decisiones racionales de la misma manera, pero los emprendedores son consistentemente más audaces que los primeros al tomar riesgos.


Como es el caso de Guillermo Gálmez (29), que estudió administración de empresas y junto a un publicista y una diseñadora crearon Surface, una productora de Marketing deportivo que comenzó en el garaje de su casa, con tres computadores. “Al principio no teníamos ni siquiera plata para prender la estufa; las reuniones con clientes las teníamos que hacer en cafeterías y los tres hacíamos, literalmente, todo. Fue una etapa de mucho esfuerzo. Y aunque siempre está la tentación de volver a emplearse donde te ofrecen sueldos fijos y estabilidad, no queríamos ser empleados, por eso aguantamos firmes”, relata y agrega que entre sus clientes están Parque Arauco y Canal 13.


Gálmez, como Canals, comparten una serie de rasgos sicológicos, de acuerdo con las investigaciones sobre este tema. Los estudios los describen como personas que comparten rasgos sicológicos, corno no tener miedo al fracaso, porque son personalidades que se han testeado a sí mismas, lo que les da fuerza para atreverse. Además, en investigaciones internacionales se ha comprobado que, por ejemplo, un 20% de los emprendedores británicos y un 35% de los de Estados Unidos son disléxicos, como lo es Ted Turner y lo fue Henry Ford. Una teoría que explica esto es que debido a sus características aprenden a delegar tempranamente en la gente que los rodea o que, para compensar lo mal que les fue en el colegio, se esfuerzan más y les va bien en el trabajo.


Y para ellos, el mercado se ha adaptado rápidamente. En 1967, Estados Unidos tenía cerca de ocho universidades que ofrecían cursos relacionados con el emprendedor. En 1984, eran 253 universidades las que ofrecían cursos de pregrado y posgrado. Hoy, esas cifras han rebasado las expectativas y existen universidades líderes en programas de emprendedores, como las de Harvard, MIT, Stanford, New York University Georgia Tech, entre otras.