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Mujer chilena emprende a los 40 años en promedio

emprendedoraUn estudio elaborado por CEEM y en la Cámara de Comercio de Santiago estableció que la emprendedora chilena es mayoritariamente casada y posee estudios superiores.

Alrededor de 752 mil mujeres son emprendedoras hoy en Chile. Y la tasa de crecimiento de las mujeres que han ingresado con fuerza a la creación de empresas, llegaría a un 20% anual, superando incluso a países desarrollados como España y Alemania.

Para conocer a las mujeres emprendedoras en el país, se lanzó el estudio «El Perfil de la Emprendedora en Chile», informe elaborado por el Centro de Estudios Empresariales de la Mujer (CEEM) de la Universidad del Desarrollo y Mujeres Empresarias.

Este informe fue desarrollado en el marco del programa «Chile Emprendedoras», iniciativa pionera en la Latinoamérica, apoyada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ejecutada por la CCS, en conjunto con la Universidad del Desarrollo, Octantis, Endeavor y la Corporación de Mujeres Empresarias (ME).

Respecto al estudio, mediante diversas encuestas se pudo determinar que las emprendedoras poseen una edad media de 40 años. En su mayoría son casadas (50%), y en menor proporción solteras (30,1%). Poseen en su mayoría entre 2 y 3 hijos. En particular, gran parte de los emprendimientos femeninos ocurren entre los 28 y 40 años de edad (40%).

Alrededor de un 67% poseen estudios superiores de los cuales 50,6% corresponde a un nivel universitario y un 16% corresponde a estudios superiores no universitarios. Estas cifras resultan coherentes con el análisis de la encuesta CASEN 2006, donde se desprende que más de la mitad de las emprendedoras (51,5%) han tenido algún tipo de educación superior.

De acuerdo a la clasificación según estratos socioeconómicos, la mayoría de ellas califica en los grupos socioeconómicos medio-alto.

Ingresos y Motivación

En general, se trata de mujeres cuyo ingreso personal se encuentra entre 500 mil y 1 millón de pesos (32%) y en menor proporción, menos de 500 mil pesos (29%). No obstante, cuando se examinan los niveles de ingreso familiar, la mayoría de ellas se encuentra entre 1 y 2 millones de pesos (24%).

De las entrevistadas, el 56,9% posee una empresa; de las restantes, un 66,5% tiene un proyecto en evaluación en un futuro cercano, mientras que un 21,4% no tiene proyecto determinado.

La mayor parte de ellas no posee experiencia previa como emprendedora (53%) y en tal sentido se corrobora la idea que las mujeres comienzan a materializar sus ideas de negocios una vez que las exigencias y prioridades familiares ceden espacio para otras actividades. Otro factor relacionado con decisión tiene relación con el pertenecer a una familia de emprendedores, factor que disminuye las resistencias.

Las motivaciones que las guían a emprender obedecen en primer orden a lograr una satisfacción personal (56,4%), así como también contar con mayor flexibilidad para compatibilizar el trabajo con sus actividades personales (49,1%). Alrededor de un tercio de ellas emprende porque descubrió un proyecto innovador y rentable y sólo un 10% de ellas lo hace porque no cuenta con otra alternativa de trabajo, lo cual se asocia a emprendimientos con bajo potencial de crecimiento o también llamados «por necesidad».

Un 56,9% de las entrevistadas son propietarias de una empresa. Un 30% de ellas poseen el 100% de la propiedad y un 28% poseen un 50%. El resto de ellas posee participaciones muy inferiores.

Un 76% de ellas sólo atiende al mercado nacional y un 1,1% dirige sus ventas exclusivamente al extranjero. La mayor proporción de ventas hacia el extranjero corresponde a un 10%, la cual es atendida por un 5,4% de las mujeres que poseen actualmente un emprendimiento.

En cuanto a los sectores en lo que se desenvuelven la mayor parte de ellas describió actividades que corresponden al sector servicios (54%), seguido a una gran distancia por la industria manufacturera (18%) y posteriormente el sector comercio, restaurantes y hoteles (10%). La proporción restante se distribuye entre los sectores agropecuario-silvícola (3,8%), construcción (2,4%), minería (2,8%), servicios financieros (1,8%), comunicaciones (1,3%), propiedad de vivienda (1,3%), transporte (0,4%), electricidad, gas y agua (0,2%).