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“Nunca he dejado de soñar, siempre estoy pensando en qué más se puede hacer”

25 de Agosto, 2020

Jorge Pacheco, cofundador de Oxxean

Todas las plantas de procesamiento estaban saturadas. Eran los años de la fiebre del loco y día a día Jorge escuchaba a su esposa a través de la radio contándole como la situación se iba complicando. Se perderían 350 mil unidades de loco, no se podrían pagar las inversiones y el siguiente paso quizás sería viajar a Argentina dejando a la familia para empezar de cero.

Cuando se encontraba a dos horas de su casa, en Puerto Montt, llamaron a su esposa. Te están buscando de la pesquera Multiexport le dijo. Me vienen a cobrar el dinero que me adelantaron, pensó Jorge. Se fue a su camarote y empezó a rezar, parte de la herencia espiritual que le dieron sus padres. Aceptó su culpa y pidió perdón por haber pasado un límite: el de la sobre explotación del loco.

Se durmió y recordó haber visto la imagen de Dios. Nunca podrá saber si eso fue real o producto de su mente, pero lo que sucedió después lo considera un milagro. En casa lo esperaban 3 colegas. Habían puesto operativa una planta en Talcahuano y necesitaban 300 mil ejemplares de primera calidad. Apuró a su hermano para que viniera de prisa con parte de los locos desde Aysén, donde se retrasó por el temporal. Toda la producción fue comprada, sin duda un punto de inflexión entre los tantos que hay en la vida de Jorge Pacheco, fundador y director ejecutivo de Oxxean.

Para Jorge su historia de éxito comienza mucho antes. Tras quedar huérfano a los 12 años, fue adoptado por una familia de alemanes de quienes absorbió la cultura de trabajo, la misma que heredó de su madre, quien a los 31 años junto a su padre formó una familia dedicada al campo. Pero a él y a su hermano Ivar, 3 años mayor, y socio de su vida, los atraía el mar.

“Teníamos dos alternativas, ser agricultores o ser gente de mar. Son las dos posibilidades que te da el vivir en una isla”, comenta. Así fue como a los 13 años empezó a pescar y demostrando su liderazgo y capacidad comercial ya que Jorge muchas veces vendió directamente el pescado en los restaurantes del centro de la ciudad. Le fascinaba pescar, pero ya era el momento de dar el siguiente paso: bucear y para ello, invertir en el equipo para hacerlo.

Ahorró dinero, a los 14 años se fue con su primo al sur de Chiloé a comprar un equipo de buceo de segunda mano. Así empezó su segundo negocio de adolescente, en una balsa de remos. De la mano de su iniciativa se presentó una gran oportunidad. La Escuela de Ingeniería Naval de Las Salinas en Viña del Mar le ofreció una beca para ser buzo profesional. Tras dos meses de intenso estudio y práctica lo logró teniendo 20 años.

Ser uno de los pocos buzos profesionales en el sur de Chile, lo llevó a ser muy solicitado y le permitió multiplicar exponencialmente sus ingresos. Sin embargo, con la modernización de las embarcaciones que reemplazaron los remos por motores y con el aumento de los trabajadores y profesionales en el rubro, el trabajo decayó. Era momento de sacar la cabeza del agua y una llamada lo llevó a Puerto Aguirre en pleno boom del loco y con esta oportunidad de negocio el éxito volvió a la vida de Jorge.

Hoy en Oxxean cuenta con 800 trabajadores – en un par de años esperan llegar a mil -. Tienen tres puertos: Oxxean Puerto Montt, Oxxean Chacabuco e Internacional Chincui, el cual es el puerto de procesamiento de astillas de madera más moderno del mundo. A la lista se le suma una marina deportiva, un astillero, un terminal de cruceros y otro de transbordadores, una bodega de graneles y un portafolio de soluciones marítimas.

La seguridad y humildad de Jorge, un hombre con un recorrido de más de 40 años de negocios llama la atención. Sin embargo, sus logros no han sido solo mérito de él, sino que le entrega gran valor a todos los que han pasado por su vida. Desde su profesora de teatro, que le enseñaba a tomar el rol de protagonista en las obras, hasta la Red de Endeavor que le dio todas las herramientas necesarias para crecer y le permitió conectarse con algunas de las personas más importantes del mundo financiero.

“Estoy muy agradecido de Endeavor”, dice Jorge y explica que gracias a las conexiones que ha conseguido, se ha podido juntar con personas de la talla de Tim Kingston, Gerente General de Goldman Sachs en Latinoamérica, y David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial en Nueva York. “Yo nunca he dejado de soñar, siempre estoy pensando en qué más se puede hacer. Por lo mismo los contactos, de todo el mundo, los agradezco mucho”, asegura Jorge.

Las ganas por seguir creciendo y contribuyendo, no solo se traducen en proyectos futuros donde busca invertir en el área portuaria de la Región de Magallanes y en turismo sostenible en la Patagonia; sino que también en su compromiso social.

Jorge, de la mano de un grupo de especialistas en educación, está modernizando la escuela donde estudió de pequeño y, además, está diseñando un plan para que los jóvenes de la isla de Tenglo no se vayan a la ciudad por falta de oportunidades.

Por otro lado, Jorge quiere ser consejero de empresas pequeñas para que no repitan los errores que el cometió y así, potencien sus negocios. Cuando contactamos a Jorge por primera vez, llegaba de ayudar a un grupo de migrantes venezolanos en medio de la pandemia. Cuando colgamos, se despidió diciéndonos que aún se necesita entregar más ayuda y eso, es precisamente lo que Jorge está haciendo.